El ciclo pasado tuve la oportunidad de ir a la fábrica de la Corporación Lindley para hacer un trabajo de Inca Kola. Lo primero que me dijeron es ESTE AÑO CUMPLIMOS 100 AÑOS. Estaba por todas partes, en el piso, en las paredes, etc. La gente que trabajaba ahí se veía completamente entusiasmada y es que cien años no los cumplen todos los días. Desde aquellas épocas en las que la familia Lindley llegó a Lima y empezó desde muy abajo con una pequeña empresa de nombre distinto "Santa Rosa" si mal no recuerdo. Con el tiempo la corporación se fue afianzando y con ella Inca Kola también. Es este año en el que la bebida del sabor único cumple 75 años de creación y pretende seguir en la mesa de muchas familiar peruanas.
Nos podemos dar cuenta desde los diferentes cambios que han tenido tanto la botella como el logo de la marca. Sin embargo, a pesar de haber pasado tanto tiempo nosotros como peruanos nos seguimos identificando con esta gaseosa. ¿Por qué sucede esto? Y es que a través del tiempo Inca Kola siempre ha querido reflejarnos esa semejanza con los peruanos lo podemos ver siempre en cada publicidad que saca. Cada comercial intenta que nosotros despertemos nuestro lado creativo, con campañas, concursos entre otras cosas. La publicidad que maneja ha posicionado en nosotros la idea de lo indispensable que es tomar Inca Kola cuando estás comiendo comida criolla y cuán relacionado está con el tema de la creatividad de los peruanos.
La competencia no es un tema que debemos dejar de lado, durante todo este tiempo se han creado productos que imitan a la misma pero el sabor es diferente y es bueno que el consumidor sepa diferenciar para formar una la lealtad hacia la marca y más que todo a esta idea del "sabor del Perú" como parte de nosotros.

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